Conócenos






Realiza la siguiente oración pidiendo a Dios por tu vocación y por la vocación de los demás:

Padre Bueno, dueño de la mies, escucha la oración de tus hijos.
Concédenos muchas y muy santas vocaciones
sacerdotales, consagradas y laicales,
garantía de vitalidad para el porvenir de tu Iglesia.
Haz que los sacerdotes, los consagrados y los laicos
seamos testimonio de caridad
por nuestra total entrega a ti y a nuestro prójimo.
Danos a todos sabiduría para descubrir tu llamado
y generosidad para responder con prontitud.
Que María, Madre de la Iglesia, modelo de toda vocación,
interceda por nosotros y nos ayude a decir "Sí " al Señor
que nos llama a colaborar
en el designio divino de salvación.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

 








Porque en Cristo todos nos hemos hecho hermanos, y como hermanos somos guardianes de ellos (cf. Gn 4,9), somos también responsables que los demás maduren en su fe logrando encontrar y realizar su vocación a la que Dios los llama.

Cada uno, desde nuestra realidad, estado de vida y oficio, podemos trabajar por las vocaciones. Como padres de familia con nuestros hijos, como maestros y catequistas con sus alumnos, como pastores y consagrados con los feligreses del Señor. Como miembros de los grupos juveniles y de amigos con los consejos y animación…

Pero todos somos responsables de rogar, en especial, por trabajadores al Dueño de la mies.


 

D.R. Centro Vocacional. Arquidiócesis de Monterrey
Centro Vocacional de Monterrey | Hidalgo # 624 Pte. Centro | Monterrey, N.L. México | +52 (811) 158 - 2838